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12 oct. 2011

Historia de la lengua española en América.

  Con motido del día de la Hispanidad de cada 12 de Octubre, dedido un artículo a la lengua española en la tierras americanas de forma muy resumida.

Cuando hablamos de la expresión del español de América, nos referimos a una entidad geográfica e histórica, es decir, un conjunto de variedades del español habladas en América, que comparten una historia común por tratarse de una lengua trasplantada a partir del proceso de conquista y colonización del territorio americano.

   Cuando Colón en 1492 llegó a América, el español ya se había consolidado en la península como el Castellano, que a su vez ya se había establecido la gramática de Nebrija y la normalización de la ortografía; pero en este nuevo mundo se iniciaría un nuevo proceso de afianzamiento del español: la hispanización.
El español llegó al continente americano a través de los sucesivos viajes de Colón y con él, las oleadas de colonizadores y misioneros que buscaban nuevas oportunidades en el nuevo mundo. Más de la mitad de los hombres y mujeres que formaban las expediciones procedían de Andalucía; eran gente sencilla de pueblo, mercaderes, escribanos y misioneros. En su intento por comunicarse con los indígenas, recurrieron al uso de los gestos y luego a intérpretes europeos o a indígenas cautivos para tal propósito. Los conquistadores y misioneros fomentaron el uso de las llamadas lenguas generales que eran utilizadas por diferentes pueblos. La influencia de la iglesia fue muy importante en este proceso. La hispanización de América comenzó a desarrollarse a través de la convivencia entre indígenas y españoles, la catequesis de los indios y el mestizaje.

   La diversidad idiomática amerindia era tan grande que algunos autores estiman entre unas 123 lenguas aproximadamente, por lo que lingüísticamente américa estaba muy fragmentada. De todos modos, algunas de las lenguas más importantes, tanto por su gran número de hablantes como por su influencia, eran por nombrar algunas: el quechua, el maya, el taíno, el náthuatl, etc. Pero aun así la población indígena era heterogénea, al igual que la población hispana que cada vez aumentaba en número. Los colonizadores venían de todas partes de la península, pero especialmente de Andalucía, lo que proporcionó unas características especiales al español americano, lo que se llamó: andalucismo americano, que se manifiesta más concretamente en la fonética. Esta mayor proporción de andaluces se asentó en las Antillas y en la zona caribeña, cuyo periodo antillano se establece entre 1492 y 1519, en las que dichas características anteriormente mencionadas se atribuirían al español americano.

   La evolución del español de América no se puede atribuir solo a los acontecimientos históricos y sociales en los primeros tiempos de la conquista de estos nuevos territorios, en realidad los hablantes en las colonias de ultramar del siglo XIX no llegaban a los 3.000.000, por lo que dicha expansión no se desarrollará hasta el proceso de independencia de cada país suramericano.

   México, Perú y Colombia mantuvieron y acrecentaron su cercanía con la norma culta del castellano. Los países de México y Perú justifican haber sido las zonas más importantes durante la época colonial, y que tras la independencia intentaron mantener el castellano conservador culto. Colombia al final de la época colonial se convirtió en un enclave cultural, creándose en este periodo un ideal lingüístico que se basa en la norma culta de la Academia Española que potencia el uso culto. En lo que respecta a Argentina y Chile, se puede decir que su situación fue opuesta a la anterior, y como resultado del aislamiento que dichos territorios sufrieron durante mucho tiempo, se rompió la tradición normativa de España, expandiéndose una tendencia popularizante en estos países.

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